

Excepto quienes estuvieron viviendo en una isla desierta, en el último tiempo todos han escuchado hablar sobre el “Crowdfunding” o al menos sobre personas que logran recolectar miles o millones a través de Internet para realizar algún proyecto.
Para quienes no terminan de entender el concepto, o quienes quieren conocerlo antes de decidir dónde invertir, hablaremos de los principales puntos de este modelo de financiamiento online y cómo introducirse en él.
La palabra Crowdfunding viene del Inglés “Crowd” que quiere decir multitud y “Funding”, fondos. Literalmente se refiere a la obtención de fondos de una multitud de gente.
Está herramienta de financiamiento colectivo de proyectos permite que las personas, negocios, organizaciones, etc. pueden recaudar dinero para financiar sus proyectos o actividades. ¿Cómo? a través de individuos u organizaciones que hacen una pequeña inversión en algún proyecto de crowdfunding, esperando a cambio una parte del beneficio potencial o una recompensa.

En este sistema de captación de fondos, importa más la cantidad de personas que los montos de dinero, lo que lo diferencia principalmente de otros modelos. Es por eso, que estos negocios funcionan en el espacio donde más personas se conectan con otras instantáneamente: Internet.
Hay diferentes tipos de crowdfunding:
Este último es el que mayor vuelo ha tomado en los últimos años. El modelo de crowdfunding por inversiones ha permitido a pequeños empresarios, emprendedores y freelancers de cualquier rubro lanzar productos y servicios al mercado recaudando el capital necesario a partir de pequeñas inversiones en plataformas de crowdfunding, sin necesidad de acudir a un banco o pagar créditos con intereses. A cambio, los inversores reciben parte del beneficio del negocio o acciones del mismo, por lo que también se conoce como “Equity Crowdfunding.”
Si bien el concepto de financiamiento colectivo data ya del siglo XVII, el crowdfunding como lo conocemos apareció en a finales del siglo pasado ligado a la industria de la música y el arte.
Erróneamente durante años se pensó que estaba principalmente ligado a la recaudación de fondos para organizaciones sin fines de lucro, proyectos de caridad o trabajos humanitarios. Sin embargo desde 2003, el modelo se empezó a aplicar a todo tipo de negocios y se dio un crecimiento exponencial en el número de plataformas de crowdfunding existentes, aunque no se llamó como tal hasta el 2006, de acuerdo con wordspy.com.
En Argentina fue legislado a fines del 2016 como un “modo de financiación a bajo costo” y para ese mismo año se estimaba que ya habrían más de 2.000 sitios de crowdfunding funcionando.
Al entender mejor este modelo de financiamiento uno suele decir ¡Wow, suena bien!. Pero ¿cómo se accede a estos negocios?
Si bien puede tomar muchas formas y colores, básicamente el crowdfunding funciona sobre plataformas online, mayormente de libre acceso, para tener el mayor alcance posible. Allí, la persona que necesita recaudar dinero para su proyecto, producto o idea de negocio, carga los detalles y trata de conseguir inversores.
Las plataformas de crowdfunding con más éxito respaldan cada proyecto que ofrecen asegurando que sea confiable, viable y seguro, además de proteger la información de pago de sus usuarios.
Mayormente los inversores pueden seguir la evolución del proyecto, invertir más y disfrutan de acceder a un exclusivo círculo de inversores o volverse miembros de la comunidad de crowdfunders de esa plataforma. Dependiendo el proyecto, incluso pueden participar del desarrollo del proyecto y su resultado final.

Hoy en día existen sitios dedicados únicamente al crowdfunding de emprendimientos, negocios o servicios en su etapa de desarrollo o preproducción, manejan proyectos de todo tipo y de cualquier lugar del mundo. En algunos de ellos, como en Indiegogo o Kickstarter (los más conocidos) podemos encontrar personas de todos los países asociándose en proyectos que abarcan todos los rubros: comida, agricultura, trabajo creativo o freelancers, música, diseño, periodismo, dispositivos de tecnología, bienes raíces, etc. Pero también existen y están en crecimiento, los sitios de crowdfunding específicos para tipo de mercado, como el inmobiliario por ejemplo.
En la industria inmobiliaria en particular, este sistema de captación de fondos ha revolucionado el mercado. Vino a romper con las viejas formas de inversión inmobiliaria y le abrió las puertas a pequeños inversores, acercándolos directamente al desarrollador, sin necesidad de mediadores como empresas financieras.
Inbricks es una plataforma de crowdfunding inmobiliario recientemente lanzada en Tucumán que nos sirve como ejemplo. En estos espacios la financiación para el desarrollo de proyectos inmobiliarios se consigue de múltiples pequeños actores, rompiendo el esquema de pocos inversores de grandes capitales que implicaba a su vez grandes presiones económicas y financieras tanto para desarrolladores, como para inversores e intermediarios. La principal ventaja del crowdfunding es alivianar el peso de este negocio al disminuir las barreras de ingreso, abrir a un público mucho más amplio y minimizar el riesgo de inversión.
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